
Una mirada histórica a la confraternidad entre el Camino de Shikoku y el Camino de Santiago
Los Caminos de peregrinación de Shikoku en Japón y del Camino de Santiago guardan extraordinarias semejanzas. Por una parte, ambos caminos fueron “redescubiertos o relanzados” en una misma época histórica, entre los siglos VIII y IX.
En ese periodo se produce en Galicia el suceso de la llamada Inventio, anticipada por los escritos del Beato de Liébana, y sin duda promovido el fenómeno por la corte Carolingia: el eremita Pelayo descubre unas luces y unos cánticos cerca San Fiz de Lobio, en un antiguo Camposanto que terminará siendo reconocido como el Campus Stellae o lugar del enterramiento de Santiago. Suceso ratificado tras la visita del obispo Teodomiro, desde la sede de Iría Flavia y de Alfonso el Casto y sus magnates. En ese mismo periodo, el monje Kukai, luego Kobo Daishi, tras visitar China y estudiar el budismo Mahayana, establece la ruta circular budista de los 88 templos que da lugar a la llamada peregrinación de la isla de Shikoku o Shikoku Henro.



Ambos caminos fusionan y nacen sobre tradiciones antiguas, celtas, romanas, neolíticas, en el caso español; sintoístas, animistas, en el caso de Japón. Ambos caminos son hoy recorridos de manera muy abierta y tolerante, por caminantes y peregrinos de todo el mundo, sin hacer énfasis excesivo en los motivos por los que se realiza la peregrinación. Ambos caminos gozan de redes de hospitalidad en monasterios, albergues y casas de acogida. Los caminantes de ambas rutas visten una indumentaria similar, bordón, capa, sombrero de ala ancha, con algunas diferencias. En ambos caminos, el peregrino lleva una credencial en la que se reciben los distintos sellos en los monasterios visitados.
En el año 2013, como parte de las celebraciones del 400 aniversario del primer intercambio diplomático entre Japón y España, el embajador japonés destinado en España, Sr. Satoru Sato, realizó una peregrinación desde la ciudad de León hasta Santiago de Compostela junto a la presidenta de la diputación de León. Impulsado por el veterano peregrino de ambos caminos, y embajador honorario del Camino de Shikoku, Masakatsu Toiya, la partida realizó una parada en el pueblo de Molinaseca, en el Bierzo, donde plantaron cinco cerezos japoneses en el jardín del albergue municipal de peregrinos. Este año, nuevamente, se han recibido fotos impresionantes de los árboles en plena floración.


En Japón, los cerezos representan el comienzo de la vida y la primavera, y es costumbre sentarse bajo los cerezos en flor a comer con los amigos o familiares y a disfrutar de una tarde en compañía de los seres queridos.
Molinaseca es una villa hermanada desde el año 2009 con los pueblos de Itazu y Ainancho, que se encuentran en el camino japonés de los 88 Templos de la Peregrinación de la Isla de Shikoku. En esta villa berciana, hay una curiosa talla sobre un nogal vivo, obra del maestro Ogita/Bonkai, desde el 2014, que representa para los japoneses el bodhisattva o buda iluminado de la compasión, o Kannon, bajo la forma de un Buda femenino. Kannon representa lo no binario, la capacidad de adaptación y transformación, y tiene un rol protector, pudiendo ser invocado como protección y guía, especialmente en momentos de dificultad o peligro.


