

El Camino de Santiago cumple un papel de agregador de voluntades colectivas. Es un espacio singular de trasmisión de experiencia intergeneracional, que convoca a gentes que vienen de todos los rincones del planeta. Las Almas del Camino son personas que representan la tradición recibida y que han conseguido que el Camino sea lo que es hoy. Con su ejemplo, representan la autenticidad del Camino de Santiago.
Sin duda, hay muchos más de los que están aquí. Pero los que aquí están, son todas personas esenciales, algunas de cierta edad, todas experimentadas, personas solidarias y entregadas a los peregrinos, y que han dado parte de su vida al Camino de Santiago —como hospitalero, estudioso o cronista, animador del Camino o custodio del pasado, da igual cómo—.
Son personas que representan la herencia recibida y que han dedicado su vida a pasar un legado a la generación siguiente. Las Almas del Camino han sido retratadas por la joven artista Irene Zottola, con mirada profunda, clásica, y moderna al tiempo.


